Las bases fueron confundidas y chantajeadas

Por José Núñez .                          

 

Existen nuevas y significativas realidades en el Estado dominicano, obviamente, no las que suponían o a las que se aspiró lograr por los que ayer controlaban el erario, los que quisieron seguir a través de primero, confundir a los empleados públicos leonelistas, y si se ponían de testarudos, entonces como segunda opción, recurrían a las amenazas donde también ejecutaban el manoseado chantaje de las cancelaciones.

Sí, los servidores públicos propensos a votar por Leonel Fernández, cuando eran identificados, se le aplicaba el método de confundirlos y presionarlos, donde lógicamente el tema de la potencial pérdida ipso facto de su único medio de manutención; su trabajo, lo ponían en juego si mantenían sus actitudes de favoritismos políticos.

Y mientras más humilde era el puesto de los empleados estatales, con más insistencias y rudezas eran las amenazas vertidas, de las cuales habían empoderado a muchos encargados y sub encargados de las direcciones y los departamentos de recursos humanos frente a estos servidores públicos que generalmente estaban desinformados de sus roles en sus trabajos.

En este contexto, ni hablar de los mensajes que se les daba a aquellos que recibían un sueldo por realizar una labor light, prácticamente innecesaria, o que no asistían a trabajar, «las denominadas botellas», apetecidas por muchos y criticadas por todos.

Es decir, el chantaje se ejecutó quizás como nunca antes, algunos hasta dijeron que se sobrepasó la época del doctor Joaquín Balaguer, donde en algunos casos se hacían los listados de los asistentes a sus actividades proselitistas.

Fue que en el pasado proceso electoral, en algunas instituciones élites, tipo la Contraloría General de la República, a regañadientes, obligaron a muchos de sus empleados a asistir a las actividades políticas del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en favor del «Penco», lo cual hicieron durante sus elecciones internas y, obviamente, para los sufragios generales.

En otras palabras, una presión de esa categoría y sin importar la jerarquía del empleado público, donde incluso se dieron varios casos con cancelaciones que llegaron desde las máximas alturas del poder, dando muestras de sus intolerancias en todos los niveles, era que no soportaban que se simpatice por otro aspirante presidencial, básicamente por Leonel Fernández.

Lo dicho anteriormente fue uno de los asuntos inauditos en estas elecciones, especialmente entre mucha gente que predicaban ser democráticos y discípulos del profesor Juan Bosch ¡Qué cachaza!

Esas intolerancias también ayudaron a ir mermando las bases de apoyo y popularidad de un partido longevo en el poder (el PLD), en el cual ya comenzaba a echar raíces la idea del grupo mayoritario de creerse imposible de poder perder unas elecciones y salir del control del Estado.

Aunque las respuestas de las dos últimas derrotas consecutivas y contundentes que recibieron los del partido morado, van  a  servir  de ejemplos electorales no solo a los engreídos danilistas, sino también a todos aquellos que están inmersos en las actividades políticas.

Entonces, esas bases y los empleados del sector público que fueron confundidos y chantajeados en uno y otro caso, pensando que al fin y al cabo actuaban por sus propios beneficios y el de sus familias, aunque en contra de sus voluntades, realmente lo hicieron caer en una encerrona, y ya en sentido general comenzaron a vivir el preámbulo de un calvario que ahora no tiene horizontes de corto plazo.

Así están las cosas y el futuro después qué los empujaron a esas frustraciones electorales, ya que ni ellos mismos saben hacia donde los encaminará, pero la realidad lo hará reubicarse por las circunstancias que indefectiblemente los llevarán, sino por su voluntad, será por su realidad, a comprender su yerro, pero eso sí, con la experiencia negativa en sus espaldas.

En fin, después de consecutivas vilezas con el doctor Leonel Fernández, el líder natural del antiguo PLD, el de las victorias electorales ininterrumpidas, ya no había frenos para detenerse ante nada ni nadie en un Comité Político danilista adocenado, pero el pueblo que si es alguien, «le puso el cascabel al gato».

Y esas bases peledeístas leonelistas así como con miles de empleados públicos que todas y todos fueron confundidos y chantajeados, a los abusadores del poder, que se preparen, que en la primera oportunidad política que se les presente a esos abusados, se la van a cobrar con creces.

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