Qué vamos hacer con nuestros motoristas

Por José Núñez.

Ya no es que la gran mayoría de las motocicletas circulan sin placas ni documentos de ninguna clase o que las meten por las vías contrarias, que sus conductores no respetan los semáforos, y ni hablar que son el medio favorito para ejecutar cualquier tipo de ilegalidad, la cual pueden ir desde un simple atraco hasta un asesinato.

Ahora también, los conductores de las incontrolables motocicletas les han agregado a sus aderezos de violaciones a la Ley de Tránsito otro detalle, el cual por supuesto no es el de andar sin sus cascos protectores o sin luces, ya esas dos falencias que las han, aparentemente, legalizados, lo novedoso es que están popularizando aceleradamente ponerles bocinas súper potentes a estos aparatos de dos ruedas.

Es que los conductores de las motocicletas con este nuevo regalito de sus molestosas y potentes bocinas, lo que están provocando además de violentar ilegalmente el buen vivir, es que ponen  a los otros conductores nerviosos, los asuntan, independientemente de que también contribuyen significativamente a incrementar los ruidos.

Por cierto, los potentes ruidos de las motocicletas ya están fuera de los límites normales para los oídos del ser humano, y por supuesto, de muchos animales.

Las intenciones del creciente aumento en el uso de las bocinas con fuertes ruidos en el país, es con el único objetivo, de que en las calles, los demás conductores les habrán pasos a estos  motoristas, para ellos poder rebasar por cualquier lado, porque eso sí, al ejecutar estos arriesgados rebases, no respetan por donde deben hacerlos.

Cuando utilizan estas agresoras bocinas contra los ciudadanos y al medio ambiente, los otros conductores por el insoportable ruido, piensan que es una patana que viene en camino y se colocan diligentemente a un lado de la vía para dar paso al temido vehículo pesado.

Pero puede suceder, que al acostumbrarse a estas insolencias de las bocinas ruidosas en las motocicletas, un día cualquiera, un camión, una patana u otro tipo vehículo pesado, le van a pitar bocina a un conductor de un vehículo liviano, y al éste pensar que es un irresponsable motorista, obviamente, hará caso omiso, y se dará cuenta de su error quien vaya guiando, cuando ya esté siete (7) pies bajo tierra.

En definitiva, con este útil, cultural y riesgoso medio de transporte en motocicletas, potencializados esos riesgos por los imprudentes que van guiándolas, resulta en unos costos económicos altísimos e inconmensurables en vidas humanas desperdiciadas en plena juventud y por lo tanto, personas productivas.

La recomendación al concluir este artículo es, pongamos controles integrales a estas motocicletas ahora, mañana será un modo de vida que solamente lo corregiría una dictadura, y hasta ahí no debemos llegar.

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